Cómo preparar una merienda infantil práctica para llevar fuera de casa
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Las meriendas forman parte de muchas rutinas familiares. Un día hay que prepararlas para el colegio, otro para una tarde en el parque y, cuando llega el fin de semana, quizá para una excursión o un viaje.
Aunque preparar una merienda infantil puede parecer sencillo, cuando vamos a consumirla fuera de casa aparecen algunas cuestiones: ¿qué alimentos son fáciles de transportar?, ¿cómo podemos llevarlos separados?, ¿qué cantidad necesitamos?, ¿dónde llevamos el agua? y, sobre todo, ¿cómo conseguimos que todo llegue en buenas condiciones?
La buena noticia es que no hace falta complicarse demasiado. Con un poco de organización y los recipientes adecuados podemos preparar meriendas variadas y fáciles de transportar.
A continuación encontrarás algunas ideas para conseguirlo.

1. Piensa primero dónde se va a tomar la merienda
Antes de decidir qué poner en la fiambrera, piensa en el plan del día.
No necesitamos preparar lo mismo para una hora en el parque que para una excursión de varias horas.
Por ejemplo, para una tarde corta fuera de casa puede bastar con algo de fruta y un pequeño acompañamiento. Si vamos a realizar una excursión, una actividad deportiva o pasar buena parte del día fuera, probablemente necesitaremos preparar algo más completo.
También debemos tener en cuenta dónde se va a comer. Un alimento que resulta muy cómodo sentado en una mesa quizá no lo sea tanto para un niño que está en un parque o haciendo una excursión.
Una buena regla es buscar alimentos que sean fáciles de transportar, fáciles de coger y sencillos de comer.
2. Algunas ideas de meriendas infantiles para llevar
Una de las ventajas de utilizar una fiambrera con varios compartimentos es que podemos combinar diferentes alimentos sin necesidad de llevar numerosos recipientes.
Estas son algunas combinaciones sencillas que pueden servir de inspiración:
Opción 1: fruta + pequeño bocadillo
Podemos combinar una pieza de fruta o fruta cortada con un pequeño bocadillo adaptado a los gustos del niño.
Opción 2: fruta + yogur + acompañamiento
Si las condiciones de transporte y conservación son adecuadas, podemos combinar fruta con yogur y algún pequeño acompañamiento.

Opción 3: sándwich + fruta
Un pequeño sándwich puede ocupar el compartimento principal de la fiambrera mientras utilizamos los otros espacios para fruta cortada y algún complemento.

Opción 4: merienda para una excursión
Para una salida más larga podemos preparar diferentes alimentos en pequeñas cantidades y distribuirlos entre los compartimentos. Así el niño puede ir escogiendo sin necesidad de mezclarlo todo.
Las posibilidades son muchas. Lo importante es adaptar los alimentos y las cantidades a la edad, necesidades y preferencias de cada niño.

3. Utiliza los compartimentos para organizar mejor los alimentos
Cuando llevamos diferentes alimentos juntos, una fiambrera con compartimentos puede hacer que preparar la merienda sea mucho más sencillo.
Podemos utilizar el espacio principal para un bocadillo o sándwich y reservar los compartimentos más pequeños para fruta u otros acompañamientos.
Además de mantener los alimentos organizados, esto puede hacer que la propia merienda resulte más atractiva visualmente para el niño.
No es necesario llenar todos los compartimentos cada día. Podemos utilizarlos según lo que hayamos preparado y adaptar las cantidades.
Para quienes buscan una solución de este tipo, el set infantil VOLKYTE combina una fiambrera Bento de silicona de 800 ml con tres compartimentos y una botella infantil de 350 ml.
La distribución de la fiambrera permite separar fruta, pequeños bocadillos, aperitivos y otros alimentos, algo especialmente práctico para preparar desayunos o meriendas para llevar.
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4. La bebida también forma parte de la merienda
Es fácil concentrarnos en qué alimentos vamos a preparar y acordarnos de la botella justo cuando estamos a punto de salir de casa.
Tener una botella reutilizable destinada a las salidas o al colegio puede simplificar esta rutina.
En el caso de los niños, conviene prestar atención a algunos aspectos prácticos: que tenga un tamaño adecuado, que resulte cómoda de transportar, que puedan beber fácilmente y que el sistema de cierre sea sencillo de utilizar.
La botella incluida en el conjunto VOLKYTE tiene una capacidad de 350 ml y está fabricada con un cuerpo de silicona de grado alimentario. Incorpora una pajita ocultable que queda protegida cuando no se utiliza y un botón que facilita el acceso a ella.
Además, dispone de una tapa roscada y un sistema de cierre diseñado para ayudar a reducir fugas y derrames cuando la botella está correctamente cerrada.
La misma botella también puede adquirirse por separado, una alternativa interesante si ya tenemos una fiambrera en casa o simplemente necesitamos una botella infantil adicional.
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5. Intenta que puedan utilizar su merienda de forma autónoma
A medida que crecen, los niños pueden ir realizando pequeñas tareas por sí mismos, como abrir su fiambrera, coger los alimentos o utilizar su botella.
Por eso, antes de estrenar una nueva fiambrera o botella en el colegio, puede resultar útil probarla juntos en casa.
Podemos enseñarles cómo abrirla y cerrarla correctamente, dónde está cada alimento y cómo guardar de nuevo las cosas cuando hayan terminado.
En el caso de una botella con cierre antifugas, este pequeño aprendizaje es especialmente importante: el sistema funciona correctamente cuando la botella se cierra de la forma prevista.
Convertir estas acciones en una rutina también puede evitar prisas cuando llegue el momento de salir.
6. Involucra a los niños en la preparación
Preparar la merienda no tiene por qué ser siempre una tarea exclusiva de los adultos.
Dependiendo de su edad, podemos involucrar a los niños en pequeñas decisiones.
Por ejemplo:
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“¿Prefieres manzana o mandarina?”
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“¿Qué fruta quieres llevar mañana?”
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“¿Ponemos el bocadillo aquí o en este compartimento?”
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“¿Quieres ayudarme a preparar tu botella?”
Son decisiones pequeñas, pero pueden ayudar a que los niños conozcan mejor qué llevan y participen en su propia rutina.
También podemos preparar juntos la fiambrera la noche anterior y dejar para la mañana únicamente aquello que necesite hacerse en el momento.
7. Evita llevar más de lo necesario
Cuando pasamos varias horas fuera con niños puede resultar tentador llenar la mochila “por si acaso”.
Una pieza de fruta extra, otro bocadillo, varias bebidas… y poco a poco acabamos llevando una mochila mucho más cargada de lo necesario.
Planificar aproximadamente cuánto tiempo vamos a estar fuera ayuda a decidir las cantidades.
Una fiambrera con una capacidad definida también puede ayudarnos a visualizar mejor cuánto estamos preparando.
Para una merienda, por ejemplo, no siempre necesitamos llenar por completo una fiambrera de 800 ml. Podemos aprovechar sus diferentes compartimentos y adaptar las cantidades a cada ocasión.
8. Piensa también en la vuelta a casa
Una buena merienda para llevar no solo debe ser fácil de preparar. También debería facilitar el momento de recoger.
Los recipientes reutilizables permiten volver a guardar todo después de comer y llevarlo de regreso a casa para limpiarlo.
En este sentido, también merece la pena tener en cuenta la facilidad de limpieza cuando elegimos una fiambrera o una botella que vamos a utilizar con frecuencia.
La fiambrera y la botella del conjunto VOLKYTE pueden lavarse en lavavajillas siguiendo las instrucciones del fabricante, algo especialmente práctico cuando forman parte de la rutina diaria del colegio.
Utilizar recipientes reutilizables también permite reducir progresivamente el número de bolsas, envoltorios y otros elementos desechables que utilizamos para preparar las meriendas.

9. Prepara una pequeña rutina para las meriendas
Una de las mejores maneras de simplificar las meriendas infantiles es no empezar desde cero cada mañana.
Podemos crear una pequeña rutina semanal.
Por ejemplo, tener varias frutas habituales, algunas opciones para preparar pequeños bocadillos y diferentes acompañamientos que podamos ir combinando.
Después solo tenemos que escoger dos o tres opciones y distribuirlas en la fiambrera.
Incluso podemos preparar una pequeña lista de combinaciones favoritas de los niños. Así, cuando no sepamos qué preparar, tendremos varias ideas disponibles.
La organización también puede extenderse a los recipientes: después de lavarlos, podemos guardar juntos la fiambrera y la botella para tenerlos localizados cuando llegue el momento de preparar la siguiente salida.
Una merienda práctica empieza por una buena organización
Preparar una merienda infantil para llevar al colegio, al parque, de excursión o de viaje no tiene por qué convertirse en una tarea complicada.
La clave está en adaptar la cantidad al tiempo que vamos a pasar fuera, escoger alimentos fáciles de transportar y contar con recipientes que nos permitan mantener comida y bebida organizadas.
Una fiambrera con diferentes compartimentos puede ayudarnos a separar los alimentos, mientras que una botella reutilizable permite tener la bebida preparada para acompañar la salida.
Y no necesitamos preparar meriendas perfectas ni especialmente elaboradas. En muchas ocasiones, las soluciones más sencillas son precisamente las que mejor funcionan en el día a día.
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Está pensado para llevar comida y bebida al colegio, excursiones, actividades o viajes y está recomendado para niños a partir de 3 años.
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